Un simple error, un accidente en tus instalaciones o un daño causado sin querer a un cliente pueden derivar en una reclamación que ponga en riesgo tu actividad. El seguro de responsabilidad civil está pensado precisamente para eso.
¿Qué cubre un seguro de responsabilidad civil?
Cubre, con carácter general, los daños y perjuicios que el autónomo pueda causar a terceros (clientes, proveedores o cualquier tercero) en el desarrollo de su actividad profesional, ya sean daños materiales, personales, o derivados de un error o negligencia profesional, según la modalidad contratada.
¿Es obligatorio?
No existe una obligación general para todos los autónomos, pero sí es obligatorio en determinadas actividades reguladas y profesiones colegiadas (por ejemplo, en algunos sectores sanitarios, jurídicos o de la construcción), donde la normativa sectorial o el propio colegio profesional exigen contar con esta cobertura como requisito para ejercer.
¿Por qué contratarlo aunque no sea obligatorio?
Una sola reclamación por un daño a un tercero puede suponer un coste muy superior al de la prima anual del seguro. Para actividades con atención al público, trabajos en instalaciones de clientes, o cualquier actividad con riesgo de causar daños a terceros, es una cobertura que aporta tranquilidad frente a imprevistos.
Qué revisar antes de contratarlo
- El capital asegurado: que sea suficiente para los riesgos reales de tu actividad.
- Las exclusiones de la póliza: qué situaciones concretas no cubre.
- Si incluye responsabilidad civil de explotación, patronal y/o profesional, que son coberturas distintas.
- El ámbito territorial de la cobertura.
Seguros a medida en Jumilla
Desde Seguros Gembrok, correduría vinculada a Guardiola Asesores, analizamos tu actividad y te ayudamos a contratar el seguro de responsabilidad civil que realmente se ajusta a tus riesgos, sin coberturas de más ni de menos. Contacta con nosotros o llama al 968 78 00 26.